Con el pensamiento puesto en lo Alto, rebosando nuestro corazón de alegría y henchido de gratitud hacia el Caudillo invicto y sus gloriosos ejércitos, iniciamos nuestra tarea.
Por la España católica, una, grande y libre, y por sus tradiciones de raigambre netamente españolas. Por los que cambiaron la pluma por la espada, las herramientas y el arado por el fusil. Por nuestros mártires y por los que empaparon con su sangre nuestro bendito suelo, nuestro grito de combate ha de ser:
¡Viva Cristo Rey! ¡Saludo a Franco! ¡Arriba España! ¡Viva España!
Hoja oficial de Tarrasa, 4 de febrero de 1939, III año triunfal.
Las tropas nacionales entrando, victoriosas, en el Arrabal